La irrigación sanguínea del hueso

Una vez insertado, el implante basal se incorpora al hueso. En el implante, unas oberturas situadas principalmente en las zonas donde se encuentra el hueso esponjoso, es decir en los lugares donde una transmisión de fuerzas no tiene sentido, están invadidas por la sustancia ósea y así disminuyen el volumen del cuerpo extraño presente en el hueso. Esto tiene mucha importancia dado que una osteointegración exitosa a largo plazo, es decir una integración en el tejido óseo del hombre, sólo es posible cuando la irrigación sanguínea del tejido óseo está totalmente asegurada. Una interrupción importante de la irrigación sanguínea provoca una falta de oxígeno en el entorno de este cuerpo extraño y luego, debido a los dismetabolismos generados, una reabsorción ósea (gráfico)



gráfico :